Ciclo: Conversatorio virtual de AFIRA

Charla con Cora Gamarnik: “Paralelos entre la fotografía institucional y el fotoperiodismo”

En la 2° charla del ciclo Conversatorio de Afira, contamos con la presencia de la prestigiosa y reconocida revisionista de la historia del fotoperiodismo, Cora Gamarnik, que aunque no le gusta mencionar sus títulos ni condecoraciones ya que sostiene que “Los títulos académicos después hay que mostrarlos en la cancha, a ver cómo juegan”, esta Licenciada en  Ciencias de la comunicación es una de las coordinadoras del Área de Estudios sobre Fotografía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Más de 20 participantes, absortos por cada expresión, por cada anécdota compartida, por cada pausa luego de mirar junto a ella imágenes rescatadas luego de una ardua investigación, a las que llegó interpelando a cada uno de los reporteros gráficos de la época más oscura de la Argentina. Cora pudo transmitir, a pesar de la distancia y de tratarse de una comunicación virtual, el espíritu de esa contraposición entre una foto hegemónica y una contrahegemónica, esa batalla  a la que se ha enfrentado históricamente el reportero gráfico.

La charla con Gamarnik sirvió como disparador para pensar el rol del fotógrafo, la construcción de sentido a través de las imágenes, por qué una milésima de segundo puede cambiar el rumbo de la historia que contamos. Todos estos interrogantes y miles más abrieron un interesante debate acerca de paralelismos entre los reporteros gráficos y los fotógrafos institucionales.

“Pude abordar la historia del fotoperiodismo especialmente las décadas del 60 y 70,  me interesan mucho los vínculos entre la fotografía y la historia. Me parece que existen algunos paralelos, entre los fotógrafos institucionales y los reporteros gráficos”, así daba inicio al conversatorio Cora Gamarnik.

Durante la extensa charla,  se pudo abordar la importancia de la mirada subjetiva del profesional de la fotografía a la hora de contar una historia. A través de un recorrido por experiencias vinculadas a fotografías que han marcado un rumbo distinto de lo que se pretendía contar,  conversamos sobre la potencialidad de una imagen, que a pesar de ser pensada con un objetivo, muchas veces la mirada del reportero encuentra un desvío, una veta, que nos permitirá el acceso a otra historia, la que muchas veces se quiere ocultar.

El rol del fotoperiodista durante la dictadura militar en la Argentina (1976-1983), ha sido uno de sus desvelos. Una búsqueda incesante entre las Imágenes oficiales y las imágenes contra el poder, la contracara que hay que esconder, la llevó a realizar una de las investigaciones más curiosas como reveladoras de la historia del fotoperiodismo en la Argentina.

“Lo primero que hice fue una investigación sobre las imágenes del propio golpe de estado, para tratar de entender esa búsqueda de consenso y apoyo que el golpe generó en una porción importante de la población”, confiesa GamarniK. Y continúa, “y mi pregunta fue cómo pudo ser posible. Cómo alguien que no estaba vinculado a la política, alguien que no tenía una participación, de qué se podía enterar en ese momento. Entonces hice un trabajo sobre las fotografías con que la prensa apoyó el golpe de Estado, y cómo se construyó esa imagen de lo militar amigable, de lo militar honorable, de un golpe de estado que no era mencionado como tal sino como un cambio que por fin llegaba la paz, por fin llegaba el orden, se acababa el caos y la violencia”.

Cora fue un paso más allá, no se quedó conforme sólo con observar las fotos publicadas, y fue así que en su cabeza empezó a rondar un gran interrogante: “pero este fue el único discurso? Hubo otras imágenes que contrarresten lo que la dictadura quería decir de sí misma?

Y ahí se inició un derrotero de entrevistas a fotógrafos de la época, de editorial Atlántida, del diario La Nación, de Clarín, y lo que encontró en cada uno de ellos fue un mismo comportamiento: todos ellos tenían en su poder fotos que no se podían publicar en ese momento,  pero las habían conservado.  Habían sacado fotos que contrarrestaban ese discurso visual que daba la dictadura en sí misma.

Es así como Cora descubrió “un gesto de estos trabajadores que nos dejan un legado visual distinto”, afirma.

El rescate es el efecto de investigación, el poder volver a abrir esos archivos y ponerlos en escena. “Rescato este gesto de siempre poder hacer algo que se escape de las líneas editoriales, una posibilidad de desarrollo propio personal. Incluso tomando otra posición”, finaliza Cora.

Como fotógrafos institucionales, y cronistas de la vida institucional, es importante que valoremos nuestro trabajo, que no sólo es el registro de lo que la Institución busca mostrar a la sociedad. Tenemos el privilegio de ver un poco más allá y de poder contribuir a formar un acervo documental de imágenes que abarquen distintos aspectos de nuestra Institución.